Para bien o para mal, por distintas circunstancias, en esta vida me ha tocado algún que otro peregrinar. Ello ha conllevado el tener que despedir, recibir, conocer gente... algunas de estas personas me han concedido el privilegio de considerarse mis amigos... y muchos, aún hoy, siguen siéndolo.
Gracias por estar ahí.

domingo, 13 de marzo de 2011

Ameyal.

Ha nacido, en las cercanías de Madrid, una nueva princesa.

Sus padres han elegido un precioso nombre que no dejaremos de repetir muequeando, ante la extrañeza del oírlo por primera vez, los habitantes de éste, mal llamado, viejo continente. Porque ella lleva en su sangre raíces de un México lejano, que quizás su mamá añore ahora más que nunca. Porque además se enfrenta a su recién estrenada maternidad sin uno de nuestros puntales más importantes. Sin el apoyo, que hubiera sido incondicional, de su propia madre. Sabiendo que aquella abuela no volará para conocer a su bebé, porque ha viajado a desde donde la vigilará y cuidará siempre con la máxima ternura. Está en el lugar del que ya no faltará nunca, en los corazones de quienes la conocieron y quisieron, para siempre.

Su papá es un gran amigo mío, al que siempre admiraré por su rebeldía, por defender fiel sus ideas, por ser especial, por saber aceptar que soy distinta y quererme aunque casi nunca discuta con él. De todos modos siempre será mi discutón preferido, al que hace tiempo que no veo. Ya voy echando de menos alguna cuestión, de esas infinitas, con el discutón que siempre tengo en casa. Ese desafortunado accidente nos privó de vuestra deseada visita, robándonos también la posibilidad de achuchar a esa Sandra tripilla.

Jorge, eres un padrazo, desde que te conocí en la facultad, sin tener aún plan familiar ninguno. Siempre hablabas de tu hermana pequeña con un cariño ejemplar, de su larga melena y de cómo la peinabas. Ahora vuelves a tener la pureza de un niño en tu casa, sé que lo disfrutarás mucho.

Veréis como hay imágenes cotidianas y fugaces que intentaréis retener en vuestra memoria por siempre y aún así se evaporarán con los días sin remedio, veréis como los momentos embrollados y de cansancio os parecerán eternos para luego daros cuenta de que fueron, si cabe, más fugaces que los placenteros, veréis como cada día podrá ser mejor al anterior aún cuando pensabais que eso sería ya imposible, veréis como sacáis fuerzas de flaqueza y que vuestro instinto es más poderoso de lo que imaginabais.

Tengo una amiga que escribe un precioso blog, que es luchadora como tú y que hace ya algún tiempo publicó una entrada que me gusta releer. Con su permiso os la dedico, a vosotros y a todos los papás recientes, sea su primera o su enésima paternidad:


¿Seguro que no nos conocemos de algo...?


Cuando saquéis un ratillo (ya sé que ahora no es lo más fácil) no dejéis de leerlo, comentarios incluidos.

Y voy a aprovechar para presentaros a esos otros amigos, que aunque se localicen físicamente en Salamanca tienen unos corazones tales... con capacidad de escuchar y ayudar más allá de estas fronteras. No dudéis en exponer vuestras dudas en este foro:

Leche Mágica.

De todos modos, nos vemos pronto... y os llevo el libro.

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